M. A. Casquero Un total de 43 autobuses y más de 300 vehículos particulares llegaron ayer a los aparcamientos habilitados en la zona de ocio y recreativa «La Barca» en Camarzana de Tera para la XII convivencia anual de los jubilados de la provincia. En torno a 4.000 personas representando a casi todas las 229 asociaciones de la provincia, son las cifras barajadas tanto por la Guardia Civil como la organización del evento. «¡Jo, qué de gente!» llegaban a decir los más madrugadores cuando poco antes de las 11.00 horas no habían estacionado la mayor parte de los autobuses. El número de participantes anunciado en los días previos por el presidente de la federación provincial de jubilados, Balbino Lozano, llegó a cumplirse al igual que los elogios para el lugar elegido como la organización del programa festivo del encuentro de mayores.
Todo fueron elogios y la climatología ayudó a ello a pesar de que a las primeras horas el cielo de Camarzana se llenó de nubes amenazantes de lluvia pero es que el espíritu de los mayores inundaba la ribera del Tera, un espíritu contagioso no exento de surcos en el rostro como quiso apuntar la subdelegada del Gobierno, Pilar de la Higuera, recordando el XXV aniversario de la implantación de las vacaciones del Imserso. En el mismo sentido de elogios para la organización, el enclave elegido y para los mayores se pronunciaban todos y cada uno de los representantes institucionales que desfilaron por Camarzana.
Representantes de la Junta, de la Diputación y, por supuesto, el alcalde de Camarzana Francisco Martínez San Román arropado por el presidente de la Federación provincial de jubilados , presidente regional y nacional del colectivo de mayores.
Una misa al aire libre, juegos autóctonos y bailes llenaron de colores la pradera de La Barca en Camarzana.