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Con capacidad de seducción

En 'El misterio de la felicidad', Daniel Burman efectúa un feliz viaje a la comedia, sin dejar de lado aspectos muy serios que saltan a la vista
04-09-2014 07:58
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Un fotograma de 'El misterio de la felicidad'. Facebook

Un fotograma de 'El misterio de la felicidad'. Facebook

Ficha Técnica

  • Calificación: [***1/2]
  • Dirección: Daniel Burman.
  • Guión: D. Burman y Sergio Dubcovsky.
  • Género: Comedia, drama.
  • Duración: 92 minutos.
  • Intérpretes: Guillermo Francella, Inés Estévez, Fabián Arenillas, Alejandro Awada, María Fiorentino, Sergio Boris, Ponchy Brusse, Silvina Escudero, Jairo García, Michael Milagros, Alejandro Polledo, Claudia Ohana.

Deliciosa, imaginativa y, sobre todo, con unos soportes literarios, especialmente en materia de diálogos, que revelan la clase y la categoría del cineasta argentino Daniel Burman, uno de los más destacados, con mucho, del cine actual del país sudamericano.

Conocido en España por toda su obra, que incluye títulos tan sugestivos como 'El abrazo partido', 'Derecho de familia' y, entre otros, 'Dos hermanos', teníamos de su cine una visión sesgada, puesto que todo él se nutría de elementos dramáticos. Ahora, sin embargo, efectúa un feliz viaje a la comedia, sin dejar de lado aspectos muy serios que saltan a la vista, demostrando que su ingenio y su capacidad de maniobra son aquí también brillantes y jugosos. Con el complemento adecuado de dos actores espléndidos, especialmente un Guillermo Francella al que hace apenas unas semanas veíamos como enano en 'Corazón de león' , pero sin dejar de lado a una Inés Estévez impecable, la cinta acaba no sólo interesando vivamente, sino seduciendo al auditorio.

Burman ha partido de una situación un tanto teórica, la más que estrecha amistad entre dos hombres que no sólo son socios que trabajan en la misma empresa y despachos contiguos, también se conocen tanto que no hace falta que hablen para que se entiendan, y a partir de ese esquema emite consideraciones más que reveladoras sobre temas como la fidelidad, la traición y el amor.

Santiago y Eugenio, en efecto, han pasado toda la vida juntos, incluso forman equipo de padel en sus ratos libres, y entre ellos existe una relación peculiar que no tiene que ver con el sexo pero es obvio que se quieren profundamente. El primero es soltero y se precia de que sabe todo lo que hace y piensa el segundo. Este, por su parte, está casado con Laura, pero el matrimonio no parece muy estable. Ninguno tiene hijos, una circunstancia que el director quería resaltar para escapar de los límites eternos de la obsesión por la paternidad.

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